miércoles, 21 de junio de 2017

El Tartesio

https://www.tartessos.info/html2/diluvio_universal.htm

Pese al aparente esclarecimiento de parte de los sucesos que componen el Diluvio  Universal, es hora de decir que desde mi punto de vista existieron uno o varios diluvios universales en el entrono temporal del 10.000 AC al 8000 AC, debidos a la evacuación súbita de mega lagos a las cuencas marinas.

Estas mega inundaciones tuvieron como impactos directos conocidos al océano Atlántico, al Pacifico y al Ártico en diferentes eventos.

El modelo propuesto anteriormente para los Mega Tsunamis Atlánticos prevé un estrecho de Gibraltar cerrado y un estrecho de Mesina también cerrado hacia el 9.600 AC para que los efectos del Mega Tsunami Atlántico del 9.600 AC puedan encajar con la inundación del Mar Negro hacia el 5.550 AC.
Esto a su vez prácticamente dejaría como único candidato posible de la inundación del mar Negro al mega lago argelino de Chot El Jerdi

Desde mi punto de vista la datación del diluvio universal como problema solo es una excusa para intentar dilucidar como era el mundo del final del Pleistoceno, al final de la última glaciación.
Esta aparente trivialidad tiene su origen en que desde mi punto de vista el Pleistoceno no ha terminado, el Holoceno es un invento, o dicho de otra forma la ausencia actual de la mega fauna del Pleistoceno no implica que no exista una próxima glaciación.

La visión general del final de la última glaciación es que se fue produciendo un deshielo paulatino y que en consecuencia el nivel del los mares fue aumentando de forma paulatina. Esta visión generalizada es errónea a la vista de los datos disponibles, ya que hacia el 13.000 AC existían grandes megalagos en Norte América (varios), en el norte de África (varios) y en Eurasia (varios) tanto en Siberia como en China. 

Parte de los megalagos de Norte América y el gran megalago del sur oeste de Siberia tuvieron su origen en grandes presas con paredes de hielo (ice dam). En concreto el gran megalago Siberiano (al igual que el Agassiz en Norte América) se formo porque el drenaje natural al Ártico por el noroeste de Siberia quedo interrumpido por los grandes bloques de hielo glaciar, de tal forma que el lago que se ha calculado tenia 1500 KM de este a oeste y otros 1500 Km de Norte a Sur (tan grande como el mar Caspio) empezó a drenar el excedente de sus aguas al Mar Negro y al Caspio. Esta nueva situación nos traslada hasta un escenario en el que el Mar Negro no solo recibe aportes de los ríos anteriormente señalados, sino que también recibía el aporte de la evacuación del gran megalago Siberiano. 

Desde el punto de vista de la morfología del Mediterráneo, asumiendo un estrecho de Gibraltar cerrado, no seria necesariamente la de una cuenca seca con las zonas mas profundas llenas de salmuera ya que, a la vista de los nuevos datos en cuanto a los aportes fluviales al Mediterráneo, el balance hídrico durante periodos de unos 10.000 años puede ser positivo lo que permitiría el asentamiento de un gran sistema fluvial en la actual cuenca mediterránea.

Por otra parte la existencia continuada de grandes megalagos aun con distintos orígenes en todo el planeta durante los últimos 10.000 de glaciación y durante parte del inicio del Holoceno, y la confirmación que tenemos que algunos de estos grandes megalagos como los de Norte América y Siberia colapsaron de forma abrupta haciendo que evacuaran a los mares circundantes casi la totalidad de sus reservas de agua de forma casi instantánea (horas), nos ponen en escenarios de subidas bruscas de varios metros en el nivel del mar precedidas de series de mega Tsunamis. 

El mundo del final del Pleistoceno esta marcado por la presencia de megalagos en Norteamérica, África y Eurasia. La presencia de estos megalagos, la súbita desaparición de algunos de los más grandes y las posibles alteraciones climáticas por estos introducidas, tanto durante el tiempo que han existido como después de su abrupto colapso, hace que los modelos de simulación uniformistas en boga, en los que los cambios siempre son paulatinos, aportan poco al relato real del fin del Pleistoceno, sus particularidades en distintas áreas geográficas, a los modelos de extinción de la fauna del Pleistoceno. 

Poco a poco vamos diferenciando entre los sucesos globales y los locales. Poco a poco hemos llegado al mundo del final del Pleistoceno, a un mundo muy diferente del que se nos enseñó, un mundo dominado por el hielo y el agua en forma de gigantescos lagos, algunos de los cuales sustentaron poblaciones humanas en entornos de una gran riqueza faunística.  

Al contrario de lo que pudiera pensarse, alguno de estos megalagos como el de Siberia aparecen en un entorno de aridez acentuada en la última parte del pleistoceno hace unos 25.000 años; esto no entra en contradicción con el hecho que estos grandes megalagos son capaces de crear su propio clima, un clima húmedo y templado, de tal forma que cuanto más grande es el lago más se refuerza el clima local generado por el propio lago. Hay que pensar en estos lagos no en un tiempo en especial sino a lo largo de miles de años, ya que durante su existencia estos lagos han pasado por periodos de recesión en los que su nivel disminuye y por periodos de máxima extensión, de tal forma que hacia el 25.000 AC tanto el gran megalago Siberiano como el gran megalago en China alcanzan sus extensiones máximas. 
Parece a la luz de lo aportado por los investigadores rusos que la evolución final de los megalagos de Eurasia siguió caminos diferentes. Mientras que el gran megalago Chino parece que fue reduciendo paulatinamente su extensión hasta dividirse en varios lagos menores en las subcuencas del gran megalago, por el contrario, se toma en consideración el hecho que el gran megalago Siberiano colapsara súbitamente en el Ártico a medida que las presas de hielo del norte fueron debilitándose y las cuencas de los ríos que vertían al Ártico fueron revitalizándose con el deshielo. Pero antes de este colapso súbito, el desagüe constante de agua helada al mar Mediterráneo a través del mar Negro es motivo de especulación científica acerca del posible impacto de estos flujos helados en el Atlántico a través del Mediterráneo, en relación a la alteración de las corrientes oceánicas en el Atlántico. 
Dicho de otra forma, es de suponer que el gran megalago Siberiano tuvo un posible impacto climático en zonas alejadas y tuvo también un seguro impactó global cuando colapsó. Independientemente de la morfología de la cuenca mediterránea hay que resaltar que al final del pleistoceno el oriente de Siberia junto con Mongolia y China son el hábitat de la fauna euroasiática del Pleistoceno, con grandes stocks. 

Por estas fechas la Siberia nororiental no esta congelada y los recursos vegetales son suficientes para mantener a las comunidades animales. Hay que resaltar que el colapsó subtito de este gran megalago Siberiano debió tener un impacto mucho mayor que el producido por el desagüe del megalago Agassiz en Norteamérica, ya que parece que el megalago siberiano era entre 3 y 4 veces mayor que el Agassiz norteamericano. 

La propia existencia y colapso del gran megalago Siberiano complica aun más la elucidación de la secuencia de fenómenos catastróficos que tuvo lugar al final del Pleistoceno. Llegados a este punto hay que resaltar que si el colapso del megalago Agassiz produjo una nueva trasgresión glacial que duro 1000 años, la evacuación de un mega lago 3 o 4 veces mayor también con agua helada al Ártico debió producir un fenómeno similar pero mas intenso en cuanto al recrudecimiento glacial y también unos mega Tsunamis no menos intensos que los producidos por el colapso del Agassiz.

Lo que aparentemente puede ser algo contradictorio, no lo es desde mi punto de vista, ya que cabe una gran probabilidad que ambos eventos de colapso, el norteamericano y el siberiano se solapen en el tiempo, de tal forma que los vertidos de ambos megalagos dan a océanos contiguos, el Atlántico norte y el Ártico, de forma que, el efecto apreciado de recrudecimiento de la glaciación durante 1000 años atribuido en principio solo al colapso del megalago Agassiz, pudiera en realidad estar motivado por el colapso casi simultaneo de ambos megalagos, esto estaría de acuerdo con la desaparición a nivel mundial de la mega fauna del pleistoceno alrededor del 9.600 AC. 

Otro hecho que refuerza esta posibilidad es que los mega Tsunamis que se debieron producir en todo el litoral ártico debieron producir grandes transgresiones marinas instantáneas en las zonas bajas del norte y oriente siberianos, de tal forma que esto estaría en consonancia con los grandes depósitos de fauna del pleistoceno hallados tanto en Norteamérica como en Eurasia. 

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